Salmo 45:1-6

Rebosa mi corazón palabra buena;
    Dirijo al rey mi canto;
    Mi lengua es pluma de escribiente muy ligero.

Eres el más hermoso de los hijos de los hombres;
    La gracia se derramó en tus labios;
    Por tanto, Dios te ha bendecido para siempre.

Ciñe tu espada sobre el muslo, oh valiente,
    Con tu gloria y con tu majestad.

En tu gloria sé prosperado;
    Cabalga sobre palabra de verdad, de humildad y de justicia,
    Y tu diestra te enseñará cosas terribles.

Tus saetas agudas,
    Con que caerán pueblos debajo de ti,
    Penetrarán en el corazón de los enemigos del rey.

Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre;
    Cetro de justicia es el cetro de tu reino.

 

Este poema está dedicado a todos aquellos padres cristianos que han perdido un hijo, sea pequeño o grande, el dolor es el mismo. Esperando que éstas líneas traigan consuelo a sus afligidas almas..

 

Arrancado de mis brazos

 

No hay palabras, ni sentimientos míos,

Para expresar el dolor en el vacío.

Si  pudiera revivir el tiempo,

Y regresar a los momentos vivos.

¡Te amaría más, mi querido mió!

 

Sé del lugar a donde  has ido,

Calles de oro y de cristal el río.

Sólo quisiera mi niño lindo,

Si mis lágrimas secar pudiera

¡Y la tristeza arrancar deseara!

 

Luego, la paz del Señor me abraza,

Con sus palabras en quieta espera,

Me dice tierno mi Dios amado:

¡Que un día contigo seré reunido!

 

Graciela Estrada García

Julio de 2008

 

México mi tierra

México mi tierra,
mil sueños hay en ti,
dulces esperanzas,
cantos de amor en mí.

Dentro de tus cielos,
el mar brilla sin fin,
grandes montes y hermosos valles
Dios te creó así.

Renace la luz y la aurora,
crece la fe entre mil.
México escucha atento:
¡Cristo murió por ti!

Dios es tu confianza,
Si rindes todo a Él,
México de mil flores,
¡Jesús quiere reinar en ti!

Graciela E, de Rocha.
Junio 2005

 

 

 

 

 

UN HIJO

Es un niño…

¡Y nada faltó!

Tus brazos, tus piernas.

Tus ojos, tu pelo.

 

Te vi y me gocé,

Canté en mi alegría,

Lloré y me postré,

Por tu vida en la mía.

 

¡Papá! me gritó…

Y a mis brazos corrió,

Y en sus ojos miré,

La esperanza divina.

 

Graciela Estrada de Rocha

Febrero 2005

 

Cuando pasamos por una enfermedad, o como cuando Pedro negó al Señor

O cuando un ser amado se va, en la distancia  o a la eternidad; cuando oramos y

Oramos y sentimos que no pasa  nada, cuando nuestros hijos deciden tomar el

Mal camino….Un día, sin entender que pasaba, andando en el valle de sombra

De  muerte, clamé al Señor en mi espíritu y Él,  solícito, se acordó de mí…………

 

 

                                               UN DIA

 

                             SEÑOR…LAS HORAS PASAN SIN SENTIDO,

                             MI CORAZÓN DESFALLECE DE TORMENTO,

                             LARGA ES PARA MÍ LA ESPERA……………..

                             ¡NO COMPRENDO TUS DESIGNIOS!!

 

                             ¡MI VIDA ESTÁ PARTIDA EN MIL PEDAZOS!

                             DE TRISTEZA SE  LLENÓ MI ALMA…………..

                             DESCENDÍ, SEÑOR……..A LOS SEPULCROS,

                             ABATIDO, AFLIGIDO EN MIS ANHELOS.

 

                              HE BUSCADO, MI DIOS, EN TUS DESEOS,

                              ESCUDRIÑO PALABRA POR PALABRA………

                              CLAMOR DE MI ESPERANZA EN ALABANZA,

                              POR UN  DIA SEÑOR………EN TUS CAMINOS!!

                                                                      

                                    Graciela Estrada de Rocha

                                                     Agosto 2001

 

LAS ALMAS PERDIDAS

 

Y las almas se iban,

¿Dónde, yo estaría?

En silencio se oían,

Por la tierra andarían.

 

Sin pensar cada día,

¡Pasaba mi vida!

Que las horas perdidas

A mi conciencia hablarían...

 

Mas sucedió aquél día,

Que la puerta se abrió,

Jesús puso el clamor...

¡Por las almas perdidas!

 

Graciela E. de Rocha

Noviembre 2004

 

 

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